DIAGNÓSTICO DEL SECTOR INDUSTRIAL DOMINICANO.
PRELIMINARES.
El industrial es llamado el sector secundario de la economía al utilizar recursos o materias primas de origen natural provenientes del sector primario o agropecuario. En el caso dominicano este ha evidenciado una alta concentración en los centros urbanos lo que ha profundizado la desigualdad de su desarrollo en las diferentes regiones. Esta ubicación indiscriminada ha creado problemas de superpoblación producto de las migraciones de los campos a las ciudades en busca de ofertas de trabajo en algunas empresas o fábricas contribuyendo así al deterioro del sector agrícola, pues para muchos es más rentable el trabajo a nivel de fábricas que a nivel de campos.
El desarrollo industrial se ha visto privado de una tecnología capaz de mejorar y conducir el surgimiento de conocimientos y destrezas necesarios para una industria productiva y competitiva en los mercados externos. Es pues necesaria la reestructuración industrial. Para ello se debe crear las condiciones necesarias.
COMPONENTES DEL SECTOR INDUSTRIAL DOMINICANO.
El sector industrial dominicano está compuesto por las organizaciones siguientes:
· Instituto Dominicano Industrial (INDOTEC). Este tiene como objetivo fundamental contribuir a la transparencia, aplicación y desarrollo de la tecnología industrial mediante investigaciones científicas, servicios de consultas y asesoramiento técnico a empresas privadas e instituciones de sector público.
· Consejo Nacional de Empresas Privadas (CONEP).
· Asociación Dominicana de Zonas Francas (ADOZONA).
· Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD).
· Asociación de Industrias de Herrera (AIH).
A nivel de Estado, existe la Secretaría de Industria y Comercio como organismo regulador y como una dependencia de esta La Corporación de Fomento Industrial (CFI) que se encarga de darle seguimiento a todas las actividades industriales del país y como su nombre lo indica contribuir mediante la aplicación de programas y políticas a su desarrollo.
Dentro del sector industrial el sub-sector más interesante es Zona Franca, por ser una fuente de empleos y generar una cuota importante del PIB Dominicano.
IMPACTOS DEL DR-CAFTA SOBRE EL SECTOR INDUSTRIAL DOMINICANO.
A pesar de las duras críticas, este acuerdo contribuirá notablemente a incrementar el flujo comercial dominicano con otras naciones, EEUU a la cabeza. Estudios estiman que el mercado potencial para productos industriales dominicanos en el mercado estadounidense andaría por los US$ 300MM anuales. Esto incluye joyería, aparatos ópticos, calzados, textiles…
Para entrar la vigencia de este acuerdo el país ha dispuesto una serie de leyes y reglamentos que faciliten el intercambio comercial. También ha posibilitado el nacimiento de miles de empresas en aras de desarrollar el sector, pues una industria poderosa hace más provechoso el intercambio para nosotros. Se le ha prestado especial atención a las pequeñas y medianas empresas, conscientes de que son un motor importante que mueven la economía mundial.
El Consejo de Fomento Industrial considera que las pequeña y medianas empresas (PYMES) deben cuanto antes emplear altas tecnologías a fin de aumentar su eficiencia y poder competir en un mercado tan exigente como el estadounidense.
LIMITACIONES DEL SECTOR INDUSTRIAL DOMINICANO.
· Servicio de energías eléctricas caro e ineficiente.
· Mercado interno limitado, debido a la concentración del ingreso y la propiedad en pocas manos.
· Escasez y limitación del transporte para la integración efectiva de los países del CARICOM, esto dificulta el flujo de comercio y los contactos empresariales pro-inversiones.
· Bajo índice de desarrollo humano.
· Carencia de laboratorio para la rectificación de la calidad y la evaluación de la conformidad.
· Alto nivel impositivo.
· Elevada taza de interés para los préstamos en el sector financiero.
· Baja calificación de la mano de obra en términos gerenciales, técnicos y laborales.
· Falta de apoyo a las investigaciones de las universidades sobre el desarrollo empresarial.
· Falta de articulación de los sectores productivos.
MARCO JURÍDICO DEL SECTOR INDUSTRIAL.
Consciente de la necesidad de impulsar el sector industrial, al ser este fuente primordial de desarrollo para los países, el Estado Dominicano ha creado diferentes leyes que afectan y rigen la industria nacional:
· Ley 290, que crea el ministerio de Industria y Comercio.
· Ley No. 8-90 sobre el fomento de Zona Francas y legislación complementaria.
· Ley No 602, sobre normalización y sistema de calidad.
· Ley No 125-01, General de Electricidad.
· Ley No 112-00, sobre Hidrocarburos.
PROBLEMAS DE COMPETITIVIDAD.
La apertura comercial hace más dura la competencia ya que de otros países nos llegan productos y servicios generados a muy bajo costo y por ello llegan a los consumidores a precios muy a atractivos. La globalización es una realidad de la que no podemos escapar no debemos cometer errores antiquísimos que afecten nuestras negociaciones con los países centroamericanos si queremos ser competitivos. Y es que ya la competencia no sería tanto interna sino que los competidores vendrán a competir con los empresarios criollos desde el exterior. En el caso nuestro en los últimos cinco o seis años hemos visto con pesar como el 48% de los industriales dominicanos es hoy menos rentable, el 24% mantiene su nivel de rentabilidad y a penas el 23% posee un mayor rentabilidad que hace cinco años.
Es un secreto a voces que el suministro eléctrico es el gran dolor de cabeza de la Industria Dominicana por su alto costo y su irregularidad. Si bien muchas industrias pueden costear su energía eléctrica adquiriendo poderosos generadores es también cierto que el alto costo de los combustibles limita también su funcionamiento pues es tan irregular el servicio que muchas veces por largas horas es preciso mantener en función las plantas de suministro.
No es lo mismo competir aisladamente que competir a través de cadenas productivas, pues los grupos empresariales poseen ventajas a la hora de adquirir préstamos y nuevas tecnologías y pueden enfrentar con mayor vigor la competencia foránea. Es preciso pues, abocarnos a un plan de competitividad que implique transformaciones profundas a nivel de Estado y a nivel empresarial, pues de seguir la rutina actual sucumbiríamos ante el embate externo.
NECESIDAD DE UN POLÍTICA INDUSTRIAL SERIA
Hoy en día en la era del conocimiento y de la globalización, las industrias están llamadas a participar en un entorno global tecnificado, cosa para la cual no está preparada la industria nacional. Es preciso crear un Plan de Desarrollo Industrial, con visión futurista, pero a la vez capaz de responder en un plazo, digamos corto, al compromiso que desde ya debemos asumir frente al DR-CAFTA.
Desde su surgimiento nuestro sector industrial se ha visto sobreprotegido por el Estado, que ha facilitado su desarrollo poniendo a su disposición un mercado cautivo, premiándole con cuantiosos subsidios, facilitándole la importación de maquinarias y equipos, exonerándole de pagar impuestos por sus exportaciones y si acaso pagaban era mínimo, esta y otras ayudas si bien desarrolló un sector numeroso, también contribuyó a desarrollarle sin visión de competencia.
Ya esta época ha quedado atrás, ahora es inevitable la apertura comercial con otros países, con otros sectores que si bien han sido defendidos en sus respectivos países, también se han preocupado por la innovación, pues para ellos más que obtener beneficios a un corto plazo, está la necesidad de mantenerse en el mercado. Consciente de ello debemos definir una política industrial seria con gran visión estratégica, con objetivos prioritarios que sean respetados, pues debemos hacerle frente a las limitaciones que agobian al sector industrial local.
Es preciso pues, programas de capacitación de recursos humanos, fomentar la asimilación, innovación y difusión tecnológica a sabiendas de su vitalidad para el futuro de la industria, promover que pequeñas empresas se unan para así poder obtener mayores beneficios a la hora de hacer negociaciones, relanzar las Zonas Francas, motivando la participación de inversionistas dominicanos en los diferentes parques industriales, prestarles atención a la energía eléctrica tratando de hacerla más asequible y regular. Ver las opciones de energías renovables siempre que estas contribuyan a reducir los costos y mejorar el medio ambiente. Velar por la agroindustria nacional, conscientes de nuestra potencialidad a nivel agrícola. Reorientar la producción hacia modelos que sustituyan aquellos que sean obsoletos o inadecuados.
CONCLUSIONES.
A pesar de las carencias que presenta el Sector Industrial Dominicano, el problema no es irreversible aún estamos a tiempo para relanzarlo. Si bien el DR-CAFTA es algo que luce muy difícil debido a la superioridad que presenta EEUU, nosotros podemos sacarle cuantiosos beneficios al intercambio entre ambas naciones, pues millones de potenciales consumidores estarán a nuestra disposición y a éstos podemos llegarles con nuestros productos.
En cuanto a nuestra problemática competitiva, ésta es comprensible, pues siempre nos hemos movido en un mercado local y el empresariado dominicano no se ha preocupado por innovar ya que sus ingresos y utilidades estaban, por decirlo así, garantizados.
Ahora nos resta prepararnos en términos de recursos humanos, en términos tecnológicos para reducir notablemente nuestro nivel de costo y vender a buenos precios nuestros productos industriales.
La reestructuración industrial precisa, pues, la creación de las condiciones idóneas para la competencia internacional a través de un efectivo fomento a la exportaciones, al aumento sostenido de éstas con el fortalecimiento del aparato productivo y una definición a corto plazo de los posibles mercados externos.
El desarrollo de la industria hacia nuevos estadios productivos requiere disponibilidad de recursos económicos, adecuaciones y adquisiciones de tecnologías, privilegiar las inversiones que hagan uso intensivo de materia prima nacionales que promuevan el empleo y dinamicen económicamente regiones deprimidas.
Tendríamos un sector industrial fuerte si se moderniza el marco estructural y logístico de nuestra industria. Es preciso crear un marco jurídico que se ajuste a los tiempos modernos. El que actualmente poseemos es un tanto anticuado, pues engloba leyes que no han sido revisadas en más de cuatro décadas.
Un nuevo marco jurídico establecería un régimen regulatorio que se traduciría en un mayor compromiso con la economía dominicana y en mayores ingresos para el Estado.
Hoy día, las más de seis mil empresas que componen el sector industrial representan casi el 15% del PIB y brindan más de 486 mil empleos.
El crecimiento de industrias dominicanas estará determinado por la capacidad que muestren las empresas y el gobierno para aumentar la competitividad no solo en el mercado doméstico, sino para poder penetrar en los mercados de nuestros socios comerciales y de la economía global en sentido más amplia.
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